Futura esposa lucha para llegar al altar. Los invitados la miran y se quedan sorprendidos

A los 21 años, todo marchaba sobre ruedas en la vida de Gina Springhower. Estudiaba en una buena universidad, practicaba deporte y administraba un pequeño y exitoso negocio… hasta que un pequeño error le dio un vuelco radical a su vida… literalmente.

Sucedió una placentera noche de verano de 2008. Gina estaba en una fiesta con amigos y quería regresar a casa después de una noche muy movida. Aunque lo sabía, se subió al coche de un amigo que había estado bebiendo. Tuvo que pagar un precio muy alto por este error.

De camino a casa, el joven perdió el control de su vehículo y se salió bruscamente de la carretera. El auto se volcó, y Gina salió expulsada por la ventana y se impactó contra el suelo con una fuerza increíble. El golpe le rompió la columna a la aspirante de atleta.

Al igual que el coche, la vida de Gina quedó hecha pedazos.

Aunque fue un milagro que sobreviviera, quedó paralizada de cintura para abajo y tuvo que pasar por varias operaciones de columna.

No importa lo que la vida le deparó, Gina mantuvo la cabeza en alto para tratar de recuperarse. Todavía tiene el objetivo de trabajar como entrenadora.

Durante meses, se enfrentó a operaciones, a terapias, y continuó con sus estudios. Parecía como si fuera capaz de volver a la normalidad y hacer casi todas las actividades que hacía antes del accidente.

Pero le hacía falta algo: el amor. Su padre recuerda cómo se le rompió el corazón cuando su hija le preguntó con lágrimas en los ojos: “¿Papá, crees que alguien se enamorará de mí algún día?”.

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Después apareció John. Su risa contagiosa y su gran corazón iluminaron su vida de inmediato, y él también se sintió atraído por ella. La joven pareja se enamoró con locura.

Muy pronto se dieron cuenta de que estaban hechos el uno para el otro, así que a nadie le sorprendió escuchar que tenían la intención de casarse. Pero el día de su boda, todos se quedaron impresionados cuando vieron a Gina dirigiéndose al altar.

Los murmullos emergieron de la multitud mientras Gina, fabulosa en su vestido de novia, avanzó dos pasos hacia su futuro marido. ¡Fue capaz de caminar con sus propios pies con la ayuda de una faja especialmente diseñada! John apenas si podía contener las lágrimas: estaba increíblemente orgulloso de su fuerte y hermosa Gina. Esta pareja ha superado dificultades enormes. Y lo que el padre de Gina sabía se convirtió en realidad, no solo ha retomado las riendas de su vida, sino que ahora la ha llenado de amor.

En el siguiente vídeo podrás admirar la emotiva historia de esta joven pareja:

¡Qué chicos tan audaces! Ojalá que la historia de Gina advierta a los otros sobre los riesgos de conducir en estado de ebriedad. Como este terrible accidente lo muestra, puedes poner en peligro tu vida y las de los otros. Los buenos amigos tampoco dejan que alguien ebrio se ponga detrás del volante después de haber consumido alcohol. El error de Gina casi le cuesta la vida. Por suerte, su historia tuvo un final feliz.

Créditos: Newsner, Youtube

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