Todos le decían que era muy guapa. Hasta que a los 47 años se le ocurrió una idea fatal

En su juventud Carol Bryan, de Florida, EEUU, era considerada una mujer muy atractiva: a los 20 años, Carol se sentía segura y bien con su apariencia física.

Sin embargo, cuando llegó a los 30, Carol decidió que era hora de hacerse unas mejoritas…

Carol solo quería quitarse las líneas de expresión que se formaron alrededor de sus ojos, por lo que acudió al botox para lograrlo.

Los resultados fueron de su gusto: sutiles pero, al mismo tiempo, su aspecto había mejorado.

YouTube/ The Doctors

La estadounidense estaba muy contenta con su decisión…

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Pasaron los años y Carol notó que había perdido volumen en la zona de las mejillas y frente. Tras consultarlo con un cirujano plástico, este insistió en que unos rellenos inyectables serían muy recomendables. Fue entonces cuando comenzó la pesadilla de Carol, que entonces tenía 47 años.

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Y es que resulta que pese a ser inofensivos, hay ciertas zonas en las que no se deben realizar rellenos inyectables. El cirujano de Carol combinó dos tipos diferentes de rellenos en una misma jeringa y los aplicó en zonas indebidas. Uno de los rellenos era de silicona. En los tres meses posteriores, el rostro y frente de Carol comenzaron a hincharse peligrosamente: tanto que tuvo que pegarse los párpados con cinta adhesiva para que no se le cerraran.

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Fue entonces cuando comenzaron las operaciones de cirugía correctiva. Durante 4 años estas solo desfiguraron más el rostro de Carol, que empezó a encerrarse en casa. No quería ver a sus amigos ni a su familia; se sentía un monstruo.

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“Me ponía gorros, pañuelos y siempre iba con gafas de sol, con la esperanza de poder mirarme un día al espejo y volver a reconocerme”. Pero en 2013 la hija de Carol, Sofia, decidió que la cosa no podía seguir así. Sofia le tomó unas fotos a su madre y las envió junto con su historia a diferentes hospitales de todo el país. Sin embargo, todos se negaron a ayudar a Carol: todos menos el Dr. Reza Jarrahy, Codirector de la Clínica Craneofacial de la UCLA.

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Gracias al Dr. Jarrahy, Carol tiene ahora una nueva vida. “Ahora lo único que quiero es que esto no le suceda a nadie nunca más, y haré todo lo posible para ello”. Y es que la cirugía estética es muy peligrosa si no se hace en manos de un profesional cualificado, y es muy importante informarse de todos los riesgos, así como consultar a diferentes especialistas. ¡No lo hagas a la ligera!

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Aquí puedes ver un vídeo (en inglés) de la tremenda historia de esta mujer:

Créditos: Littlethings
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